¿ES UNA LOCURA PENSAR EN EL BIENESTAR INTEGRAL COMO INDICADOR DE RIQUEZA Y ESTATUS SOCIAL?

La felicidad en un concepto sobre explotado y vendido, al punto que estamos perdiendo el verdadero significado de lo que es vivir en bienestar y alcanzar la felicidad.

Expertos como Paul Zane, autor de “El mercado del próximo trillón de dólares”, nos dice que la tendencia de los consumidores en los países de primer mundo es que se están apartando de consumir más bienes materiales y en lugar tratan de alcanzar bienes de auto-mejoramiento interno. Eso está creando un mercado de consumidores y una demanda prácticamente ilimitada y sostenida de productos para el bienestar.

El subirse a esta ola que está formándose y sus múltiples beneficios a nivel personal y empresarial ya no es más una tendencia, es un estilo de vida que vino para quedarse y se va a convertir en pocas décadas en uno de los principales indicadores de riqueza y estatus sociales.

Si nos ponemos a pensar que cada vez estar en bienestar es más difícil y costoso. Más allá de que la comida orgánica es en promedio hasta cincuenta por ciento veces más costosa que su contraparte regular, el conseguir tiempo para llevar una rutina de ejercicios se vuelve un privilegio de pocos y demanda una disciplina donde el ritmo de vida cada vez lo hace más complicado o menos posible de mantener.

¿No les parece una locura pensar en el bienestar y la salud como indicadores de riqueza y estatus social?

Pero, concretamente en México, en donde una sociedad donde una gran mayoría sufre de obesidad, donde es el país que se trabajan la mayor cantidad de horas por año a nivel mundial, donde la diabetes ya es la causa número uno de muertes naturales, donde la productividad per cápita nos ubica en el puesto sesenta a nivel mundial, donde reina la corrupción y donde el segundo fármaco más vendido es el antidepresivo, un pasi en el que si seguimos como vamos 1 de cada 3 niños en este país sufrirá de diabetes prematura generando pérdidas de billones de dólares a gobiernos y empresas, no es tan descabellado estar de acuerdo con expertos como Zane, y aceptar que el estar y vivir en bienestar como la ciencia lo propone, está en camino a convertirse en una aspiración de entes pudientes que gocen de tiempo y los medios para lograrlo.

¿Será entonces una mera coincidencia pensar que el país número uno en obesidad a nivel mundial es también el país en América Latina, donde se consumen la mayor cantidad de artículos de lujo?

Vivimos en una realidad donde estamos ahogados por información, pero seguimos sedientos por motivación.

Un estudio de Harvard nos revela que sólo 1 de cada 8 pacientes que enfrentan situaciones que amenazan su vida, y están obligados a cambiar su estilo o prácticas de vida, sigue el consejo del médico que los atiende. ¿Acaso el ser humano tiene un deseo consciente o inconsciente de buscar la muerte?

Cambiar o provocar el cambio en uno mismo es de los retos más difíciles de lograr. ¿Será por eso que resulta más fácil seguir adquiriendo bienes de lujo y aparentando que todo está bien? ¿En qué momento compramos la idea de que alcanzar la felicidad significa adquirir artículos caros, ropa de marcas y automóviles de súper lujo, entre otras cosas?

Con estas impresionantes cifras o estadísticas, quiero reflexionar contigo ¿no será más bien que sólo al conectarnos con nuestro ser, podemos encontrar nuestro propio camino a la felicidad y el bienestar?  Y eso es, precisamente, lo que la Ciencia Aplicada del Bienestar Integral nos invita a desarrollar para nuestra vida.

Fuente:

Las Trampas de la Felicidad. Eduardo Massé. Editorial Penguin Random House. 2016